Aún recuerdo la foto que me mandó (de su amiga hot, fingiendo ser ella) sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, completamente desnuda con un libro del pueblo de Corleone que tapaba su vulva y la parte baja de sus pechos. Piel blanca. Y vídeos. Qué época más divertida aquella.Dolordebarriga escribió: ↑04 Jun 2026 22:28 Pues todo lo que cuenta es lo que ya hacía Shizuka cuando era un personaje de los phoros. Shiz era fascinante, una de las mejores encantadoras de serpientes que he conocido. A mí me gustó mucho y como a muchos de aquí, pues me enredó cuando quiso enredarme. Y creo que da para libro de periodista su persona/personaje. Lo digo desde la admiración de todo lo que consiguió con JD y de todo lo que todavía JD representa. JD nace de los phoros de internet, y se convierte en un referente cultural en España. JD se crea gracias a Shiz (e Imparsifal) y unos cuantos phoreros del PH... Nicotín, Dunker, Pocholona tenéis mucho que ver con JD. No sé, yo que no tengo nada que ver, me lo propusieron en su día pero nunca me consideré a la altura y lo rechacé, me siento muy orgulloso de JD y de todos vosotros.
Pocho sale en un libro!!!
Revista Jot Down
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Re: Revista Jot Down
Re: Revista Jot Down
Bueno, pues he leído
La Bola (Daniel Verdú)
Desde el punto de vista estético y literario, me han gustado varios capítulos. El cruce de caminos entre el autor y la protagonista tanto en Santa Pola como en Roma, por ejemplo, o la (al parecer) trágica carretera recta entre Elche y Santa Pola. Desde el punto de vista morboso, poca luz me ha aportado, aparte de ver cómo la gente que era amiguísima renuncia ahora con comentarios despectivos (siempre según el libro). Eso sí, me ha sorprendido alguna revelación, porque para mí “estar” es verbo copulativo. Cuenta con muchos testimonios de su círculo cercano en determinados momentos. Demasiado orientado al Periodismo (pe mayúscula irónica) para mi gusto. Se lee bien, el personaje se presta a ello.
Hasta aquí debería valorar el artefacto en sí, pero me es muy complicado obviar el punto de vista nostálgico. Multitud de párrafos me ha recordado situaciones, conversaciones… que llevaban tiempo aparcadas en mi memoria. En muchos pasajes me sonaba la música, pero no me encajaba la letra. Supongo que la mayoría no las sabéis, pero visto lo visto, no pondría la mano en el fuego. En otros era calcado: por ejemplo recibí muchas de las fotos que se describen con detalle, como la mencionada de la mano con la pulsera de un hospital donostiarra donde hábilmente solo se leían tres letras, coincidentes en su nombre real y en el artístico.
El nombre artístico lo conocí en 2008. Tres años después conocí su nombre real. Salía de escaparme sin pagar de una entrevista en Mallorca (larga historia) cuando me llamaron por mi nombre. No conozco a nadie en Mallorca. Me volví. Era la hermana de María Jesús, de Chus, se presentó. Que esta ya le había contado lo de la entrevista, que qué tal había salido todo. Muy simpática y agradable en el par de minutos que charlamos. Poco después, hablé con Mar por teléfono y le conté lo que había pasado, sobre todo lo del final. Ella no sabía qué decir al principio, luego dijo que era una socia. Ya, le respondí, claro. Y continuamos los dos con sobreentendidos, como llevábamos haciendo desde el principio. Retomamos este tema seis años más tarde. Va a salir un artículo sobre mí, me dijo. Y, que si era verdad lo que contaban, qué iba a pensar sobre ella. Le respondí con la frase final de Con faldas y a lo loco. Me envió una sonrisa y volvimos a los sobreentendidos. Siempre fueron muy divertidos, porque está claro que si te grabas en la ducha vestida solo con ropa interior, desde un trípode, la cámara no se mueve tanto, no hace zoom sola, etc. Pero luego te llegan por correo las bragas del vídeo y solo puedes reconocer con deportividad su astucia.
Cuenta el libro con acierto que todo aquello funcionó porque era la ventana temporal exacta: las conexiones de internet años antes eran muy lentas como para permitir trasiegos de imágenes y vídeos con rapidez, y años después ya nadie se cree nada. Hoy en día, la IA te genera la imagen que tú quieras, en la pose que quieras, con el fondo que tú quieras y con el texto que tu quieras escrito sobre la piel del dedo corazón enhiesto. El capítulo de la peluquera, por cierto, pasa de puntillas sobre cómo te prestas a hacer ciertas fotos y vídeos, en ciertas posturas, con cierta ropa o sin ella; supongo que el autor no quiso hacer sangre ante tanta inocencia impostada.
En muchas partes, la describen como yo la recordaba. Siempre con chismes (la novia de este es muy posesiva, esta ha denunciado falsamente a este otro, aquel ha estado acosando a no sé quién, ese no lo aguanto porque es un pedante, aquella se ha enterado de no sé qué y a dejado no sé quién, estos dos están juntos, este está enamorado de este otro, etc). Yo escuchaba todo eso con estupor, porque siempre me mantuve ajeno (mental y geográficamente) a todos esos jaleos, y con escepticismo, que ya éramos mayorinos (aunque luego sacaba conclusiones de las interacciones públicas de unos y otros y de los nombres que causaban baja entre los autores).
Ya sabéis que estuve en el ajo de JD desde el principio. Lo dejé hace un año, ya no tenía tiempo y no me divertía. De la revista solo conozco a uno en persona. También estuve metido en lo de la serie. Hegemonía mundial, El sótano, The Underground Room. He revisado cosas que escribí en su momento. Desde el estudio de los conceptos iniciales, hasta guiones del primer capítulo desde diversos enfoques diferentes (hay uno descartado tajantemente que me encanta por lo burro). Luego ella fusionaba con aportaciones propias lo que le dábamos varios. En el libro está filtrada parte de una de las últimas versiones de la biblia, podría ser una pista de quién es Garganta Profunda. Aún tengo varias versiones, incluso alguna posterior, aunque no sé si era la definitiva o una para contentarme. A mí me daba igual aparecer como personaje. Lo importante es la obra, no el autor. Siempre lo he seguido a rajatabla, nunca he firmado con mi nombre. Como rezo a diario a Bob Ressler y John Douglas, me divertía (y me divierte) crear personalidades diferentes y hacerlas interactuar con el mundo. Primero con nicks en foros, luego con seudónimos para firmar. Creo que por eso nos llevamos bien durante tantos años, nos relacionábamos con un juego de espejos. También, porque rechacé su ofrecimiento a quedar en persona en su momento (luego supe que era como una prueba: ella nunca se presentaba, rechazarla suponía ganarse su respeto).
En la parte final del libro ya me era más ajena, esos testimonios hablan de alguien a quien yo no conocí. Aunque me contaba sus andanzas en París, Igeldo o Roma, para mí era distinta. Tampoco la reconocía tanto en su Instagram personal. Pero por teléfono seguía siendo ella.
Como yo sí soy asocial de verdad, no había compartido esto. Fue muy divertido conocer la punta del iceberg. El 27 de marzo de 2021 recibí su último mensaje. “Llama cuando puedas y te explico”. Aquel día hablamos por última vez. Qué pena. Hoy es uno de esos días en que la echo mucho de menos.

La Bola (Daniel Verdú)
Desde el punto de vista estético y literario, me han gustado varios capítulos. El cruce de caminos entre el autor y la protagonista tanto en Santa Pola como en Roma, por ejemplo, o la (al parecer) trágica carretera recta entre Elche y Santa Pola. Desde el punto de vista morboso, poca luz me ha aportado, aparte de ver cómo la gente que era amiguísima renuncia ahora con comentarios despectivos (siempre según el libro). Eso sí, me ha sorprendido alguna revelación, porque para mí “estar” es verbo copulativo. Cuenta con muchos testimonios de su círculo cercano en determinados momentos. Demasiado orientado al Periodismo (pe mayúscula irónica) para mi gusto. Se lee bien, el personaje se presta a ello.
Hasta aquí debería valorar el artefacto en sí, pero me es muy complicado obviar el punto de vista nostálgico. Multitud de párrafos me ha recordado situaciones, conversaciones… que llevaban tiempo aparcadas en mi memoria. En muchos pasajes me sonaba la música, pero no me encajaba la letra. Supongo que la mayoría no las sabéis, pero visto lo visto, no pondría la mano en el fuego. En otros era calcado: por ejemplo recibí muchas de las fotos que se describen con detalle, como la mencionada de la mano con la pulsera de un hospital donostiarra donde hábilmente solo se leían tres letras, coincidentes en su nombre real y en el artístico.
El nombre artístico lo conocí en 2008. Tres años después conocí su nombre real. Salía de escaparme sin pagar de una entrevista en Mallorca (larga historia) cuando me llamaron por mi nombre. No conozco a nadie en Mallorca. Me volví. Era la hermana de María Jesús, de Chus, se presentó. Que esta ya le había contado lo de la entrevista, que qué tal había salido todo. Muy simpática y agradable en el par de minutos que charlamos. Poco después, hablé con Mar por teléfono y le conté lo que había pasado, sobre todo lo del final. Ella no sabía qué decir al principio, luego dijo que era una socia. Ya, le respondí, claro. Y continuamos los dos con sobreentendidos, como llevábamos haciendo desde el principio. Retomamos este tema seis años más tarde. Va a salir un artículo sobre mí, me dijo. Y, que si era verdad lo que contaban, qué iba a pensar sobre ella. Le respondí con la frase final de Con faldas y a lo loco. Me envió una sonrisa y volvimos a los sobreentendidos. Siempre fueron muy divertidos, porque está claro que si te grabas en la ducha vestida solo con ropa interior, desde un trípode, la cámara no se mueve tanto, no hace zoom sola, etc. Pero luego te llegan por correo las bragas del vídeo y solo puedes reconocer con deportividad su astucia.
Cuenta el libro con acierto que todo aquello funcionó porque era la ventana temporal exacta: las conexiones de internet años antes eran muy lentas como para permitir trasiegos de imágenes y vídeos con rapidez, y años después ya nadie se cree nada. Hoy en día, la IA te genera la imagen que tú quieras, en la pose que quieras, con el fondo que tú quieras y con el texto que tu quieras escrito sobre la piel del dedo corazón enhiesto. El capítulo de la peluquera, por cierto, pasa de puntillas sobre cómo te prestas a hacer ciertas fotos y vídeos, en ciertas posturas, con cierta ropa o sin ella; supongo que el autor no quiso hacer sangre ante tanta inocencia impostada.
En muchas partes, la describen como yo la recordaba. Siempre con chismes (la novia de este es muy posesiva, esta ha denunciado falsamente a este otro, aquel ha estado acosando a no sé quién, ese no lo aguanto porque es un pedante, aquella se ha enterado de no sé qué y a dejado no sé quién, estos dos están juntos, este está enamorado de este otro, etc). Yo escuchaba todo eso con estupor, porque siempre me mantuve ajeno (mental y geográficamente) a todos esos jaleos, y con escepticismo, que ya éramos mayorinos (aunque luego sacaba conclusiones de las interacciones públicas de unos y otros y de los nombres que causaban baja entre los autores).
Ya sabéis que estuve en el ajo de JD desde el principio. Lo dejé hace un año, ya no tenía tiempo y no me divertía. De la revista solo conozco a uno en persona. También estuve metido en lo de la serie. Hegemonía mundial, El sótano, The Underground Room. He revisado cosas que escribí en su momento. Desde el estudio de los conceptos iniciales, hasta guiones del primer capítulo desde diversos enfoques diferentes (hay uno descartado tajantemente que me encanta por lo burro). Luego ella fusionaba con aportaciones propias lo que le dábamos varios. En el libro está filtrada parte de una de las últimas versiones de la biblia, podría ser una pista de quién es Garganta Profunda. Aún tengo varias versiones, incluso alguna posterior, aunque no sé si era la definitiva o una para contentarme. A mí me daba igual aparecer como personaje. Lo importante es la obra, no el autor. Siempre lo he seguido a rajatabla, nunca he firmado con mi nombre. Como rezo a diario a Bob Ressler y John Douglas, me divertía (y me divierte) crear personalidades diferentes y hacerlas interactuar con el mundo. Primero con nicks en foros, luego con seudónimos para firmar. Creo que por eso nos llevamos bien durante tantos años, nos relacionábamos con un juego de espejos. También, porque rechacé su ofrecimiento a quedar en persona en su momento (luego supe que era como una prueba: ella nunca se presentaba, rechazarla suponía ganarse su respeto).
En la parte final del libro ya me era más ajena, esos testimonios hablan de alguien a quien yo no conocí. Aunque me contaba sus andanzas en París, Igeldo o Roma, para mí era distinta. Tampoco la reconocía tanto en su Instagram personal. Pero por teléfono seguía siendo ella.
Como yo sí soy asocial de verdad, no había compartido esto. Fue muy divertido conocer la punta del iceberg. El 27 de marzo de 2021 recibí su último mensaje. “Llama cuando puedas y te explico”. Aquel día hablamos por última vez. Qué pena. Hoy es uno de esos días en que la echo mucho de menos.
Aspiro a la hegemonía mundial.
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Re: Revista Jot Down
Hostia, qué bonito final del post, gracias. Qué pena haber conocido todo esto de refilón desde Sinideas, me habría gustado estar aquí mientras pasaba.dunker escribió: ↑05 Jun 2026 14:35 Bueno, pues he leído
La Bola (Daniel Verdú)
Desde el punto de vista estético y literario, me han gustado varios capítulos. El cruce de caminos entre el autor y la protagonista tanto en Santa Pola como en Roma, por ejemplo, o la (al parecer) trágica carretera recta entre Elche y Santa Pola. Desde el punto de vista morboso, poca luz me ha aportado, aparte de ver cómo la gente que era amiguísima renuncia ahora con comentarios despectivos (siempre según el libro). Eso sí, me ha sorprendido alguna revelación, porque para mí “estar” es verbo copulativo. Cuenta con muchos testimonios de su círculo cercano en determinados momentos. Demasiado orientado al Periodismo (pe mayúscula irónica) para mi gusto. Se lee bien, el personaje se presta a ello.
Hasta aquí debería valorar el artefacto en sí, pero me es muy complicado obviar el punto de vista nostálgico. Multitud de párrafos me ha recordado situaciones, conversaciones… que llevaban tiempo aparcadas en mi memoria. En muchos pasajes me sonaba la música, pero no me encajaba la letra. Supongo que la mayoría no las sabéis, pero visto lo visto, no pondría la mano en el fuego. En otros era calcado: por ejemplo recibí muchas de las fotos que se describen con detalle, como la mencionada de la mano con la pulsera de un hospital donostiarra donde hábilmente solo se leían tres letras, coincidentes en su nombre real y en el artístico.
El nombre artístico lo conocí en 2008. Tres años después conocí su nombre real. Salía de escaparme sin pagar de una entrevista en Mallorca (larga historia) cuando me llamaron por mi nombre. No conozco a nadie en Mallorca. Me volví. Era la hermana de María Jesús, de Chus, se presentó. Que esta ya le había contado lo de la entrevista, que qué tal había salido todo. Muy simpática y agradable en el par de minutos que charlamos. Poco después, hablé con Mar por teléfono y le conté lo que había pasado, sobre todo lo del final. Ella no sabía qué decir al principio, luego dijo que era una socia. Ya, le respondí, claro. Y continuamos los dos con sobreentendidos, como llevábamos haciendo desde el principio. Retomamos este tema seis años más tarde. Va a salir un artículo sobre mí, me dijo. Y, que si era verdad lo que contaban, qué iba a pensar sobre ella. Le respondí con la frase final de Con faldas y a lo loco. Me envió una sonrisa y volvimos a los sobreentendidos. Siempre fueron muy divertidos, porque está claro que si te grabas en la ducha vestida solo con ropa interior, desde un trípode, la cámara no se mueve tanto, no hace zoom sola, etc. Pero luego te llegan por correo las bragas del vídeo y solo puedes reconocer con deportividad su astucia.
Cuenta el libro con acierto que todo aquello funcionó porque era la ventana temporal exacta: las conexiones de internet años antes eran muy lentas como para permitir trasiegos de imágenes y vídeos con rapidez, y años después ya nadie se cree nada. Hoy en día, la IA te genera la imagen que tú quieras, en la pose que quieras, con el fondo que tú quieras y con el texto que tu quieras escrito sobre la piel del dedo corazón enhiesto. El capítulo de la peluquera, por cierto, pasa de puntillas sobre cómo te prestas a hacer ciertas fotos y vídeos, en ciertas posturas, con cierta ropa o sin ella; supongo que el autor no quiso hacer sangre ante tanta inocencia impostada.
En muchas partes, la describen como yo la recordaba. Siempre con chismes (la novia de este es muy posesiva, esta ha denunciado falsamente a este otro, aquel ha estado acosando a no sé quién, ese no lo aguanto porque es un pedante, aquella se ha enterado de no sé qué y a dejado no sé quién, estos dos están juntos, este está enamorado de este otro, etc). Yo escuchaba todo eso con estupor, porque siempre me mantuve ajeno (mental y geográficamente) a todos esos jaleos, y con escepticismo, que ya éramos mayorinos (aunque luego sacaba conclusiones de las interacciones públicas de unos y otros y de los nombres que causaban baja entre los autores).
Ya sabéis que estuve en el ajo de JD desde el principio. Lo dejé hace un año, ya no tenía tiempo y no me divertía. De la revista solo conozco a uno en persona. También estuve metido en lo de la serie. Hegemonía mundial, El sótano, The Underground Room. He revisado cosas que escribí en su momento. Desde el estudio de los conceptos iniciales, hasta guiones del primer capítulo desde diversos enfoques diferentes (hay uno descartado tajantemente que me encanta por lo burro). Luego ella fusionaba con aportaciones propias lo que le dábamos varios. En el libro está filtrada parte de una de las últimas versiones de la biblia, podría ser una pista de quién es Garganta Profunda. Aún tengo varias versiones, incluso alguna posterior, aunque no sé si era la definitiva o una para contentarme. A mí me daba igual aparecer como personaje. Lo importante es la obra, no el autor. Siempre lo he seguido a rajatabla, nunca he firmado con mi nombre. Como rezo a diario a Bob Ressler y John Douglas, me divertía (y me divierte) crear personalidades diferentes y hacerlas interactuar con el mundo. Primero con nicks en foros, luego con seudónimos para firmar. Creo que por eso nos llevamos bien durante tantos años, nos relacionábamos con un juego de espejos. También, porque rechacé su ofrecimiento a quedar en persona en su momento (luego supe que era como una prueba: ella nunca se presentaba, rechazarla suponía ganarse su respeto).
En la parte final del libro ya me era más ajena, esos testimonios hablan de alguien a quien yo no conocí. Aunque me contaba sus andanzas en París, Igeldo o Roma, para mí era distinta. Tampoco la reconocía tanto en su Instagram personal. Pero por teléfono seguía siendo ella.
Como yo sí soy asocial de verdad, no había compartido esto. Fue muy divertido conocer la punta del iceberg. El 27 de marzo de 2021 recibí su último mensaje. “Llama cuando puedas y te explico”. Aquel día hablamos por última vez. Qué pena. Hoy es uno de esos días en que la echo mucho de menos.
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Y sí, tú eres The True Antisocial. El único. El verdadero.
Larga vida al negro solitario.
Re: Revista Jot Down
Pensaba que eran dos.
Y lo de la serie, como vuelva a haber pasta en el audiovisual o este libro coja un poco de fama... que no desempolven papeles y recibas llamada, pero esta vez con acento sevillano.
La fusión del conceptismo y el culteranismo tecleó:
Anda y que den por el culo con la mierda diarrética esa que blasfemas por tu orificio vocal.
Re: Revista Jot Down
Hum... Dos? Sin contar fotógrafos? Me refiero a los que publicaban.
Última edición por dunker el 05 Jun 2026 18:27, editado 1 vez en total.
Aspiro a la hegemonía mundial.
Re: Revista Jot Down
Sí, personal de JD puro, no colaboradores. Pensaba que habías conocido a la doble R.dunker escribió: ↑05 Jun 2026 18:26Hum... Dos? Sin contar fotógrafos?
La fusión del conceptismo y el culteranismo tecleó:
Anda y que den por el culo con la mierda diarrética esa que blasfemas por tu orificio vocal.
Re: Revista Jot Down
Doble R? No caigo. Sí conocí a la doble G, que fue personal de administración, creo.
Aspiro a la hegemonía mundial.
Re: Revista Jot Down
Vale, doble G me cuadra, que es vecina tuya.
Con doble R me refería a dos personas. La primera R también es vecino tuyo y la segunda R es madrileño pero va mucho por tus tierras a visitar a la primera R y estuvo en el pH.
La fusión del conceptismo y el culteranismo tecleó:
Anda y que den por el culo con la mierda diarrética esa que blasfemas por tu orificio vocal.
- Dolordebarriga
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Re: Revista Jot Down
¿No es mejor que os enviéis un privado y lo aclaréis entre vosotros? Es un poco ridículo esto de ir spameando siglas por aquí.
POR DESGRACIA YA SE ME PASÓ LA INDIGNACIÓN. DE UN TIEMPO A ESTA PARTE TODO ME VALE VERGA. MAL, TODO MAL.
Re: Revista Jot Down
Sí, nos hemos dado cuenta DESPUÉS.Dolordebarriga escribió: ↑05 Jun 2026 19:06 ¿No es mejor que os enviéis un privado y lo aclaréis entre vosotros? Es un poco ridículo esto de ir spameando siglas por aquí.
Puedes borrar los mensajes, que eres admin y sabes hacer esto, verdad?
Aspiro a la hegemonía mundial.