DeportesOdio Eterno Al fútbol moderno

Adoradores de Sharapova, seguidores de la Liga Fantástica Marca, Gafa-Pastas afiliados al cicloturismo, histéricos de Juanito Mueller...
Responder
Avatar de Usuario
jubilao
Milinkitiano
Mensajes: 16504
Registrado: 10 May 2003 16:39
Ubicación: Al otro lado del silencio
Contactar:

Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por jubilao » 28 Feb 2011 12:38

Urdu escribió: Tengo fotos actualizadas de mi rabo.

Avatar de Usuario
ENNAS
moromielda
Mensajes: 256
Registrado: 12 Feb 2012 20:24
Ubicación: Mordor
Contactar:

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por ENNAS » 15 Jul 2012 17:12

Michel Hidalgo era hijo de un obrero del metal español emigrado al norte de Francia. Siendo un extremito derecho poco trabajador, tuvo oportunidad de jugar en el Stade Reims, el gran equipo francés de los cincuenta junto al también norteño hijo de emigrantes Raymond Kopaczewski -Kopa para todos- o el piednoir catalán Justo Fontán -Just Fontaine para la historia-... Sindicalista del fútbol... Poca cosa, la verdad, hasta que sorprendentemente le designaron seleccionador nacional en 1976.

En aquellos años el gran equipo francés y base de la selección era el Saint-Ettiene, de destacadas actuacionies europeas, que contaba con el delantero Dominique Rocheateau, un caballero del balón conocido fuera de los terrenos de juego por su compromiso con la izquierda radical. Amén de él, los stéphanois habían llevado a cabo una política de grandes fichajes y doble contabilidad que terminaría por hundirlos en un escándalo financiero, para gozo de sus acérrimos rivales del Olympique de Lyon, pero que les permitió difrutar de, entre otros, Michel Platini.

Defensor acérrimo del juego ofensivo amante de permitir a sus defensas incorporarse alegremente al ataque, contando con la mejor generación del fútbol francés, Hidalgo no las tenía todas consigo de cara al mundial de España. Les habían encuadrado en un grupo con Bélgica y los Paises Bajos. Los primeros vigentes finalistas de la Eurocopa, los segundos en plena renovación. Además uno de los equipos de relleno les salió contestón. Irlanda se atrincheró en Lansdowne Road y sacó victorias contra belgas y galos, amén de empatar sus dos encuentros con los neerlandeses. Un decisivo triunfo de los bleus contra los orange en el Parque de los Príncipes permitió a nuestros héroes clasificarse segundos por mejor goal-average particular con los verdes.

Imagen

A la difícil clasificación se unía el mal ambiente creado cuando el capitan Platini hizo público que su compañero de equipo, otro piednoir español llamado Jean-François Larios, le había puesto los cuernos y exigía la salida de Larios de la selección (a lo que Hidalgo se negó) y su traspaso al extranjero, a la Juventus, concretamente. Ésto último Platini lo consiguió pero, sin duda transido de dolor por la traición, se le olvidó reponer el pufo de 880.000 francos que dejó sin declarar a la Hacienda francesa.

Así las cosas para su primer partido en San Mamés, frente a la cabeza de serie Inglaterra, todo eran dudas. Hidalgo dispuso una alineación política para dejar contentos a todos: El tercer portero, Ettori, pasaba a ser el titular y le arropaba, es un decir, con dos carrileros Battiston y Bossis, el elegante pero fallón libre, Trésor y un sólo defensa propiamente dicho, Lopez(sic). Un centro del campo con dos jugadores del Girondins, Girard y Giresse y dos del Saint-Ettiene, Larios y Platini, en la delantera mas política de nuevo uno de cada Rocheteau y Soler. El resultado fue un desastre de equipo sin alma.



Ya en Valladolid, hubo vuelta al 4-3-3 para intentar golear a Quwait y ganar a Checoslovaquia. Frente a los árabes Ettori; Amoros(sic), Janvion, Trésor, Bossis; Giresse, Genghini, Platini; Soler, Lacombe y Six consigueron el objetivo.



Frente a los centroeuropeos, se repitió equipo y la victoria parecía encarrilada, pero un penal de Panenka (¿quién si no?) puso tablas en el marcador, No obstante, Francia pasó como segunda con su característico juego elegante de ataque.



Y esa suerte que tuvieron, Les correspondía jugar un triangular en el Vicente Calderón con los primeros de los grupos B y E, un plato. Pero dadas la pifias de Alemania y España, se nencontraron con las asequibles Austria e Irlanda del Norte como rivales.

Con la importante baja de Platini excelentemente cubierta por Tigana, Francia perseveró en su romo 4-3-3 con Ettori; Battiston, Janvion, Trésor, Bossis; Giresse, Tigana, Genghini; Six, Lacombe y Soler para derrotar por la mínima a los centroeuropeos.



Y ya por fin contra los británicos apareció el cuadrado mágico Tigana-Genghini; Giresse-Platini. A éllos se sumaban el habitual guirigay defensivo Ettori; Amoros, Janvion, Trésor, Bossis y por esta vez la jugona pero roma delantera bleu encontró un tipo con gol, Rocheteau, al que escoltaba como ladero Soler. El cambio de mentalidad de Hidalgo se notó y mucho.



Francia estaba en semifinales, donde toparía con su habitual bestia negra, el querido vecino alemán, en el Sánchez Pizjuán. Con el único cambio en la delantera de Six por Soler. Ettori; Amoros, Janvion, Trésor, Bossis; Tigana, Genghini; Giresse, Platini; Rocheteau y Six fueron los elegidos para el jour de glorie est arrivée. La agresión a Battiston, que no llevaba ni diez minutos en el campo, cualdo el marcador ya señalaba empate a uno y una prórroga de locos en la que salió a jugar el lesionado Rummenigge que remonto un 3-1 en contra, una tanda de penales en donde los superastros Platini y Rummenigge se escondieron hasta el quinto lanzamiento y ambos lo anotaron y cuando ya parecía que no desempatarían hasta el día siguiente...



Para el que quiera ver el partido completo: http://www.youtube.com/watch?v=zMkJJHrWUQY

Lindo fue también el partido de los desconsolados contra Polonia en Alicante, si bien Hidalgo alineó a un equipo alternativo con Castaneda(sic); Amoros, Janvion, Trésor, Mahut; Girard, Tigana, Larios; Couriol, Lacombe y Soler.



Que equipo de locos lindos fue Francia. Con defensas más preocupados de colar goles que de evitarlos, con talento de sobra en la creación para permitirlo, colando carretadas de goles sin delanteros dignos de tal nombre.

Avatar de Usuario
ENNAS
moromielda
Mensajes: 256
Registrado: 12 Feb 2012 20:24
Ubicación: Mordor
Contactar:

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por ENNAS » 07 Jul 2013 11:20

A continuación pongo este artículo-reportaje de El País sobre el nuevo libro de un periodista chileno sobre la captación de futbolistas jóvenes: http://deportes.elpais.com/deportes/201 ... 87093.html que me recuerda que en un video-documental en Informe Robinson sobre el astro Ronaldinho figuraba como ya en su tierna infancia siendo un jugador de futbito firmó contrato con Nike y ahí aparecía ufano el responsable de área de la multinacional que resultaba ser Sandro Rossell, el actual presidente del Barça, lo que ayuda a explicar el por qué otros niños franquicia de la compañía como el chileno Alexis Sánchez o el también brasileño Neymar han recalado en el conjunto culé. O da una nueva interpretación al gestito del gaucho con el pulgar y el meñique extendidos imitando el logo de la marca deportiva.

En fin, supongo que lo mejor es abstraerse de estos detalles y recordar que Ronaldinho sigue en activo con los blanquinegros de Atlético Mineiro, el segundo club de Belo Horizonte, hay multitud de vídeos sobre sus actuaciones. Están jugando las semifinales de la Copa Libertadores contra el recién proclamado campeón de Argentina, Newell's Old Boys de Rosario, dónde perdieron 2-0 en la ida. En la otra llave se juegan la plaza entre el histórico Olimpia de Asunción paraguayo, tres veces campeón de la competición y el Independiente Santa Fe, segundo equipo de la capital colombiana, Bogotá.

Avatar de Usuario
ENNAS
moromielda
Mensajes: 256
Registrado: 12 Feb 2012 20:24
Ubicación: Mordor
Contactar:

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por ENNAS » 29 Dic 2013 16:58

"Ya no hay gabarra, oé; ya no hay gabarra, eó; ya no hay gabarra, oo ee; no hay gabarra oé oé" celebraba el fin de temporada la muchachada colchonera, Atlético de Madrid terminó el curso del ochenta y cinco satisfecho, con una Copa del Rey ganada a su casa madre, Athletic de Bilbao y una victoria por 0-4 en el Bernabéu como mejor recuerdo de la liga.

El equipo de Luis Aragonés era un bloque que salía casi de memoria, con una defensa áspera en la que eran fijos Tomás, Ruiz y Arteche (sit tibi terra levis), un centro de campo con el pulmón Julio Prieto, el armador palentino Chus Landáburu, un todoterreno en banda izquierda, Quique Ramos y una suerte de antecesor de Iniesta de aquella época, Roberto Simón Marina, y en la delantera la dupla formada por un oriundo argentino, el negro Cabrera y el mexicano Hugo Sánchez. Justamente éste se convirtió el culebrón del verano con su interminable traspaso al Real Madrid.

Hugo había llegado en el ochenta y uno avalado por su fama de gran estrella del balompié azteca, esperando repetir el buen rendimiento del brasileño Dirceu Guimarães (sit tibi terra levis) que también procedía del país centroamericano. No hubo tal, allá donde el extremo zurdo brasilero ponía elegancia en el manejo, Sánchez mostraba tosquedad con el balón en los pies; si Dirceu era un caballero que jamás recibió una amonestación, el mexicano marrullero era sancionado con frecuencia; en fin, donde el uno deleitaba con maravillosos lanzamientos de falta, el otro se pasó sus cuatro primeros meses sin anotar un gol y mostrando claros desconceptos a la hora de rematar por alto, como situarse para los saques de esquina en la raya de gol o salirse del área chica en los centros de sus compañeros.

Lo pasó bastante mal el pobre Hugo, las silbatinas eran contínuas, los gritos de "tronco" y "paquete" brotaban de las gargantas en cuanto tocaba un balón, se planteó muy seriamente el devolverle a México, pero el Calcio abrió sus puertas a los jugadores extranjeros y allá que se fue el idolatrado Dirceu. Así, para bien o para mal, al Aleti no le quedó otra que seguir bancando al manito y éste de a poco se asentó trocando la suspicacia en admiración.

Con todo la afición no lamentó mucho su marcha y dedicó el verano a ilusionarse con sus nuevos refuerzos extranjeros, el delantero uruguayo Polilla Da Silva, de gran rendimiento goleador en el Valladolid y el arquero campeón del mundo Pato Fillol con el que se esperaba atajar la maldición que aquejaba a la portería rojiblanca desde el gol de Schwarzenbeck. Para mi pesar, menos entusiasmo suscitaba la contratación de mi ídolo, Quique Setién, de Racing de Santander... que si venía a cubrir un posición que ya estaba cubierta (la línea de centrocampistas era lo mejor del Aleti), que si se había pagado demasiado por álguien que a lo peor terminaba de suplente (48 millones de las antiguas pesetas)...

Acá siendo aún juvenil junto a el paraguayo Giménez y Marcos que también se iría al Aleti y de ahí al Barça Imagen

Setién, selección se convirtió prontamente en el nuevo grito de guerra de la parroquia atlética ante el sorprendente (para éllos) buen rendimiento del santanderino.

Quique era un mediapunta de buen pie no muy rápido, lo que en un equipo modesto implica ser motejado de pechofrío, dos fracturas de ligamento y otra de tibia y peroné le ganaron también fama de frágil, pese a tener buen disparo rara vez lanzaba faltas pues prefería aprovechar su envergadura para acudir a rematar de cabeza.

http://www.renaldinhos.com/2008/07/quique-setin.html

Como todos los genios que tienen la mala suerte de darse a conocer en un equipo chico, solía tener unas relaciones conflictivas con entrenadores y directivos y no terminaba de adaptarse al fútbol profesional, no se aborregaba ahormaba a las servidumbres que impone la sociedad a sus "ejemplares" deportistas. De ahí que no le guste el fútbol moderno.

Y como pequeña distracción, a falta de playstation tenía y tiene el ajedrez, al punto de llegar a jugar unas simultáneas contra el maestro soviético Anatoli Kárpov en Autol (La Rioja española) cuando jugaba en el desaparecido Logroñés.

http://deportes.elpais.com/deportes/201 ... 74581.html

La Federación escuchó los reclamos del pueblo (?) y Quique Setién fue convocado para el Mundial, aunque sólo jugó en tres amistosos de preparación. Ya en México dijo cuatro frescas sobre la actitud cortijera del séquito de directivos que acompañaban a la expedición y éstos -como buenos dirigentes españoles incapaces de aguantar ni la más mínima- le acusaron de ir requebrando a las mujeres de los jugadores daneses que compartían hotel con los españoles y le vetaron para siempre de la Roja.

Pero antes de llegar a éso está la Recopa del 86, a la que Atlético accedía como campeón de la Copa del Rey como se recordará.

A Lyon, chin pom, a Lyon, chin pom; el Aleti va a Lyon, chin pom. atronaba la afición camino de la sede central de la Renault, aunque para llegar al sorprendente final en el Stade Gerland nunca las tuvieron todas consigo.

De entrada les cayó en suerte, en desgracia más bien, Celtic de Glasgow el primer equipo británico en ganar la Copa de Europa. Los verdiblancos contaban con la nueva figura del futbol escocés, el delanterito Mo Johnstone que estaba amargando la clasificación de España para el Mundial, su fuerte también era el centro del campo, con el cierre Aitken, el cerebro McStay y el llegador McClair y bajo palos tenían al irlandés "San" Paddy Bonner.

Un empate a uno en el Calderón, gol de Quique Setién, hizo que más de uno diera por perdida la campaña europea. Pero en lo que se convertiría en una constante rojiblanca, ganaron 1 a 2 en el Celtic Park con un nuevo gol de Setién y otro de su tocayo Ramos.



El modesto campeón galés Bangor City fue la eliminatoria más sencilla, un 0-2 en la célebre población universitaria con goles de Da Silva y nuevamente Quique Setién, máximos goleadores colchoneros en la competencia, antes de la media hora hicieron que, pese a las lesiones de Fillol y nuestro héroe el pase estuviera garantizado. El trámite de la vuelta se líquido por la mínima gracias al gol de Landáburu.



Brava parada aguardaba al Aleti en cuartos en el Pequeño Maracaná contra el Estrella Roja, que en pleno proceso de reconstrucción presentaba como figuras a los hermanos Mirko y Bosko Djurovski y el temperamental Mrkela, pero el verdadero talento de los rojiblancos serbios era su armador Milan Jankovic, cuyo traspaso al Real Madrid les permitió contratar a Savicevic y Pancev.

Los todavía yugoslavos trataron de enrarecer el ambiente desde el precalentamiento yendo a entrenar a la portería donde estaban los españoles para amedrentarlos, solo Fillol se quedó allá aguantando los empujones. Pero el ardid se les volvió en contra y los que terminaron desquiciados fueron éllos que durante el partido no sólo se estrellaron una y otra vez contra el arquero argentino sino que descuidaron la marca de tal manera que Da Silva les hizo los dos goles que tuvo el partido.

A la vuelta en el Manzanares un tempranero gol de Marina terminó con las pocas esperanzas que tuvieran aunque por pundonor consiguieran el empate.



El equipo pobretón de la multinacional farmacéutica Bayer, el Uerdingen (los buenos son los de Leverkusen) fue el rival en semis. Los celestes contaban con el defensa libre internacional Herget -que lo era por la negativa de su colega muniqués Augenthaler a jugar con la mannschaft- los hermanos Friedhelm y Wolfgang Funkel y el delantero islandés Gudmunsson. Un magro gol de Julio Prieto llevaron de renta los colchoneros, pero volvieron a ganar como visitantes haciendo pleno por 2 a 3 con goles de Rubio, Cabrera y de nuevo Julio Prieto.



Y así llegamos a la final en Francia, con ambientazo en las gradas porque el rival Dinamo de Kiev como buen club soviético no trae seguidores. Los ucranios cuentan con el veterano Blokhín como estrella y varios mundialistas del ochenta y dos: Bal, Demianenko, Baltacha, Bessonov y Evtushenko. Sólo con éso son un equipo bastante respetable.

Pero además Lobanovsky ha aprovechado su cargo de seleccionador soviético para atraer al Dinamo a todos los jóvenes talentos de otros equipos cercanos. Así los, Kutznesov, Rats, Litovschenko, Yakovenko, Yaremtchuk, Zavarov, Protassov y Belanov se disponen a asombrar al mundo con su juego maravilloso...


Avatar de Usuario
mayhem
Ulema
Mensajes: 12096
Registrado: 24 Feb 2003 14:41
Ubicación: Twickenham

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por mayhem » 22 Mar 2014 20:32

Voy a emborronar un poco este excelente hilo.

Me ha dado últimamente por ver rugby. Hace poco se jugó el 6 naciones y me aficioné a ver los partidos. No entiendo la mayor parte de las normas ni por supuesto de las tácticas, pero me encanta verlo. Porque es un puto deporte de hombres.

Como ejemplo claro, sirva un caso en el que, en una melee, un rival trató de arrebañar el balón estirando la pierna tras la línea enemiga. El ofensor empezó entonces a pisotearle el tobillo y todo lo que hubiera alrededor, incluyendo piernas y brazos de sus propios compañeros. Cuando digo pisotear, imaginaros a un monstruo de estos de 100 kilos de músculo usando su pierna a modo de martillo neumático sobre el tobillo del mongol del rival y sobre toda la carne y hueso a su alrededor. Yo, con mi mentalidad de deportes de maircas como el fútbol o en menor medida el baloncesto, creí que eso debería ser lo más punible del mundo. Este tío se ha vuelto loco, es un Pepe de la vida, lo expulsan fijo. Es más: ante semejante agresión, cualquier futbolista hubiera resultado lesionado durante un mínimo de 4 semanas. ¿Qué le pasó sin embargo al infeliz que sufrió semejante maltrato? Nada. Siguió correteando como si no le acabara de pisotear la pierna un elefante con clavos en la suela.

Nada de eso.

Incluso en la repetición, el comentarista afirma con total tranquilidad: "bueno, ya sabía a lo que se arriesgaba al poner la pierna ahí, yo no veo falta en absoluto, se merecía los pisotones".

En el último partido, el Francia - Irlanda, hubo un momento en el que uno no sabía si eso iba de ganar el partido o de hacer sangrar al contrario. La mitad de los jugadores estaban sangrando profusamente. Y el juego seguía, porque de eso se trata, coño, eso es un puto deporte de onvres y esas son sus consecuencias. Y si hubiera un Busquets que se tirara al suelo a taparse la cara como si hubiera sido tiroteado en la napia, se le pisotearía la cara con saña varias veces para que se quejara con motivo.

Eh, pero al mismo tiempo, cuando le viene un árbitro francés y por ende maricón a estas moles de testosterona a echarles la bronca, se achantan y le dan la razón. Vamos, todo lo opuesto al puto fútbol, donde una panda de maricones van a hacerle bullying a un árbitro que tiene tanta autoridad como una tutora de guardería.

Y, ahora sí, para reconciliarme con el hilo: odio eterno al fútbol moderno.

Venga.
Dolordebarriga escribió:Mayhem, te nombro phorero del año

Avatar de Usuario
ENNAS
moromielda
Mensajes: 256
Registrado: 12 Feb 2012 20:24
Ubicación: Mordor
Contactar:

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por ENNAS » 13 Jul 2014 20:01

Alboreaba el quattrocento. La desintegración de los dos imperios romanos -el legítimo de oriente que los cismáticos llamamos bizantino y el fraudulento Sacro Imperio- era una realidad innegable que había propiciado un maremágnum de distintos señoríos que señoreaban entre poco y menos. La costa dálmata del Adriático estaba en manos de ciudades-estado vasallas de la Serenísima República de Venecia.

En esas estábamos cuando un pequeño señor serbio, Stjepan Vukčić Kosača, se hartó de servir al pusilánime de su rey y señor que no sólo había pactado vasallaje con los pujantes otomanos sino que que para más escarnio andaba en negociaciones con el Sumo Pontífice para renegar de la verdadera fe a cambio de tropas para combatir al turco. Nuestro prócer por contra decidió ofrecer su vasallaje al más bruto que encontrara con la esperanza de que en compensación le enviaran tropas con las que emanciparse de su rey principalmente y luego ya si eso de los muslimes.

Tal era la fama que habían ganado Roger de Flor y sus almogávares un siglo antes, que la célebre maldición griega "así te alcance la venganza de los catalanes" se había extendido por todos los Balcanes, por lo que que en principio Stjepan ofreció su vasallaje a Alfonso V de Aragón y ante su falta de interés al Káiser Federico III de Habsburgo que le hizo el mismo caso, o sea ninguno. No obstante tal trasiego diplomático hizo que nuestro terrateniente tuviera que presentar sus credenciales con un título adecuado, y pareciéndole de poco lustre y elegancia su eslavo Vojvoda y no queriendo utilizar el latino Dux para que nadie lo acusara de amigo de los venecianos tan odiados por el Papa y los catalanes, se agarró al título equivalente alemán de Herzog. Y herzog por aquí, herzog por allá, a aquella región montañosa junto a la costa dálmata por encima de Montenegro se la conoce como Hercegovina.

¿De qué vivían los lugareños? de las explotaciones mineras de bauxita (a día de hoy la industria del aluminio sigue siendo la principal riqueza de la zona) cuyas remesas eran esperadas con avidez por la flota veneciana en el puerto de Ragusa (hoy Dubrovnik). Pero, ¡ay!, había un problema para llegar a las montañas era preciso cruzar el Neretva, el típico río costero mediterráneo que lo mismo es una rambla seca a finales de verano que una temible fuerza de la naturaleza durante el deshielo primaveral.

Fue de este modo que unos avispados emprendedores erigieron un poderoso puente de madera sobre el río. Y para "amortizar gastos" sendas barbacanas a cada orilla, de tal modo que quién quisiera cruzar el río con sus mercaderías no les quedara otra que pagar el pontazgo. Por si alguno no capta la construcción, como Las Gemelas de los Frey en Juego de Tronos. Fina, fina les quedó la obra, tanto que los otomanos la conservaron y a su alrededor construyeron una ciudad con el nombre del propio edificio, Puente Viejo que le decían en eslavo, Mos Stari.

Los turcómanos edificaron Móstar como cualquier otra ciudad oriental, con dos barrios diferenciados, uno dedicado al comercio e industria de manufacturas y otro residencial. En plan Satán es mi señor, ahora ve y haz burla de Niemeyer o Le Corbussier. Mas vino el sultán de la Sublime Puerta de paso por la zona camino de asediar Viena y vió que la idea era buena pero mejorable. Y dispuso el simpar Solimán el Magnífico que los mejores ingenieros de su invicto ejército reedificaran el puente en piedra.

Imagen

Solimán el Magnífico, es que se te llena la boca. Bueno en la foto además de su puente podéis ver el inmenso muro rocoso de las primeras estribaciones del Monte Velež. Justamente acá empieza el fútbol pues es la conjunción de los nombres del monte y la ciudad con los que compite el equipo rojo representativo del lugar. Dicen del FK Velež Mostar que su época de oro fueron los setenta cuando aportaron a la selección al goleador Vahid Halilhodzic (hoy seleccionador de Argelia) que junto con los también bosnios Safet Susic y Zlatko Vujovic, ambos sarajevitas el uno musulmán y el otro católico formaron la delantera plavi en el mundial de España.

Pero en realidad más popular sonará a los españoles el Vélez Móstar de finales de los ochenta donde su máxima estrella y goleador era el extremo izquierdo Semir Tuce, que escoltado por Pedrag Juric, Ivica Barbaric y Anel Karabeg cosiguió el último título de la institución, la copa Yugoslava del 1986 así como un tercer puesto tras los colosos belgradenses Partizán y Estrella Roja, en una liga mancillada por el escándalo de los amaños de partidos en la última jornada. Un nuevo escándalo, la anulación de las sanciones por los amaños, permitió al Partizán volver a ganar en los despachos la liga de 1987 con nuestros rojillos escoltándoles como segundos una liga que en el campo habían ganado los macedonios del Vardar Skopje. Otro tercer puesto tras el derbi eterno, esta vez ganó Estrella Roja y escoltó Partizán, fue el colofón de la última gran época de Vélez Móstar que traspasó a Barbaric, Juric y Karabeg al Burgos, un equipo de nuevos ricos que recién habían ascendido a la segunda división A española y que gracias a nuestros mostarenses quedaron campeones de la misma en el 1989 y equipo revelación de primera al año siguiente, luego el equipo castellano moriría de éxito.

Creía el Vélez Móstar y no creía mal que sus nuevos valores ya suficientemente fogueados podían cubrir las ausencias, el centrocampista Sergej Barbarez, pero sobre todo su pareja de arietes el serbio Vlado Gudelj y el bosnio Meho Kodro. Una nueva final de copa, esta vez perdida, en 1989 el año de su última participación en competiciones europeas parecía corroborar la impresión. Luego todo el país se fue al carajo.

Imagen

No quiero meterme con el tema de la Guerra de los Balcanes, pero si hacer un inciso para explicar que una de las causas aducidas fue la pérdida de capacidad productiva de la economía yugoslava a lo largo de los años 70. Quizá me equivoque, es una idea personal, pero como en occidente los yugoslavos intentaron compensar la economía priorizando el sector servicios, lo que explicaría sobre todo que muchos jóvenes vieran en la práctica deportiva un medio seguro de asegurarse su subsistencia, pensad en la hornada de veinteañeros que deslumbraron en fútbol, baloncesto o balonmano en los años noventa. Sustituyeron la economía productiva por la especulativa con los resultados que hoy en día en occidente conocemos y cuyo ejemplo deberíamos temer pues llevamos su misma derrota hacia el desastre.

Volvemos a nuestra pareja de nueves, Gudelj y Kodro, dos típicos unidelanteros del bloque comunista. Grandotes y fuertes como osos, al igual que los plantígrados tras su engañosa apariencia pesada eran peligrosamente veloces. El delantero moderno tal y como le conocemos tan poderoso físicamente como veloz (Ronaldo, Weah, Henry, Drogbá, Rooney) surgió en el Este de Europa.

Gudelj, el más tosco, pronto recibió ofertas del antes mentado Burgos para que formara dupla con Kodro, pero éste ya estudiaba ofertas mejores del Nantes y la Real Sociedad. Al final el serbio recaló en un Celta de Vigo que penaba en los últimos lugares de la segunda A y se convirtió en máximo goleador al paso que subía al equipo gallego a primera, donde siguió ejerciendo sus buenos oficios de hombre diana durante varias temporadas. Una final de copa del Rey perdida ante el Zaragoza en 1994 y la clasificación para competiciones europeas en 1998 señalan el buen hacer de uno de los mayores goleadores de la entidad celeste.



http://historiadoceltadevigo.net/index. ... Itemid=398

Kodro, otro jornalero del área con buen juego aéreo y duros zapatazos, recaló con los txuri-urdiñ y les surtió a goles. Menos centrado, alternaba largas sequías con orgías goleadoras. Mucho más afectado por la guerra, deambulaba como alma en pena por los partidos.


Primera de tres partes que podéis seguir en Youtube.
Es muy bonito de verdad el cariño que profesan los txuri-urdiñ a sus antiguas estrellas, como suben entrevistas y vídeos de éllos.
Buscad los de López Ufarte o Aldridge.


http://m.noticiasdegipuzkoa.com/2012/08 ... -la-guerra

Aún así consiguió que se fijara en él el Barça para reconstruir el equipo en 1995. Un gran error, aunque comprensible, no era más que una cabezonería de Cruijff, que rezongando contra el entorno, esta vez sin razón, le prefirió sobre Davor Suker e hizo que los culés desembolsaran setecientos millones de pesetas por él (al año siguiente el Madrid pagó por el traspaso de Suker seiscientos millones).

Una pequeña curiosidad, un enfrentamiento entre la Real de Kodro y el Celta de Gudelj.



El año del doblete del Aleti, fue un año horrible para los blaugrana, faltos de todo, con apenas cinco defensas y el propio Kodro como único delantero, Figo en su primera temporada y Prosinecki y Hagi ostracisados al banquillo. El único consuelo culé residía en que al Madrid le iba todavía peor, llegando al punto de destituir a Valdano.

Encontradas sensaciones había en el Camp Nou ante la visita merengue. Diez jornadas sin marcar llevaba el deprimido Kodro, algo más de paciencia se mostraba con Figo extremo con poco gol pero que llevaba dieciocho partidos sin mojar. A once puntos, once del líder el Atlético de Madrid. Abiertamente se hablaba de ultimatúm a Cruijff. O victoria o cese.

Y el equipo dirigido eventualmente por el anciano Arsenio Iglesias dió en el Camp Nou una lección de fútbol al Barça. Al menos en la primera parte se los merendaron, el argentino Redondo fue dueño y señor, el tridente Laudrup, Raúl, Zamorano infartaba las gradas en cada avance. Y ojo que no eran las típicas arreadas blancas, no. Buen juego, triangulaciones, busquedas de espacio, el Madrid parecía el Brasil del 82. Y el Barça, Nueva Zelanda. Con prehistóricos marcajes al hombre y voleones a la grada para minimizar la goleada que se les venía encima y el árbitro haciéndose el longui ante los penales que se cometían en el área local.

Mmmm, antes de que alguno me salte a la yugular, que sepáis que soy del Barça y además estuve allí.

El indignado público barcelonista llegó a corear por mofa y befa la marcha triunfal de Aída, el tarareo favorito de su ácrima némesis de la capital, por mucho que Guardiola, más pendiente de marcar a Redondo que otra cosa, afirmara lo contrario en el típico ejercicio de populismo tribunero. Y en éstas andaban cuando en una jugada aislada Kodro anotó el gol que evitó que el Camp Nou saltara en llamas. Un Madrid tan elegante como frágil se vino abajo en la segunda parte. El Barcelona obtuvo la más injusta de sus victorias y además por "goleada" 3-0 habiendo sido netamente inferior. Hasta Núñez aplaudía desganado el postrer gol de Kodro que le impedía despedir a Cruijff.



¿Y mientras el Vélez? Pues la ciudad se dividió entre los croatas en la parte oeste, más cercana a la costa y los musulmanes en el este. El estadio de Vélez Móstar para unas veinte mil personas quedó en manos croatas y no permiten que juegen los rojos en él. En su lugar se han montado la historia lacrimógena del Zrinjski, un equipo al que Tito hizo desaparecer, muestra dicen éllos de lo mucho que los comunistas odiaban al buen pueblo croata.

Bien contemos la otra parte de la historia. Sí, es cierto que el Zrinjski fue disuelto porque fue de los pocos equipos que se avinieron a jugar en la liga germano-italo-croata del efímero régimen títere de los ustacha. No me cebaré en las maldades de los colaboracionistas, muchos de éllos prelados de la Santa Madre Iglesia católica apostólica y romana,
pero que conste que hasta los más curtidos genocidas nazis salían espantados de lo que allí veían. Una sóla palabra buscad: Jasenovac.

Si os digo que los comunistas de Tito "sólo" persiguieron a los colaboracionistas. Esto daría lugar a vergonzosos episodios de venganza, principalmente contra las mujeres, no muy distintos de los que hubo en Italia, Francia o los Paises Bajos, por poner naciones occidentales. Pero Tito nunca persigió a los croatas, de hecho era lugar común que era seguidor del Hadjuk Splitz el gran equipo de fútbol dálmata.

Por no hablar del baloncesto donde los croatas arrollaban con sus Sibenka Sibenik, Zadar, Jugoplastika Splitz o Cibona de Zagreb, frente a la magra oposición de la sección de baloncesto del Ejército, el Partizán. De hecho, el primer equipo yugoslavo que gano la Copa de Europa fueron los bermellones del Bosna Sarajevo claro que contaban, afortunados éllos, con el inigualable Mirza Delibasic (sit tibi terra levis). Afortunados éllos y los que le vimos en el Real Madrid, porque él si que era un genio del baloncesto.

En suma que el recreado Zrijsnki, se quedó con el estadio de Móstar, con las ayudas y subvenciones y con el aporte de famosos como Luka Modric que disputó algunas pachangas con éllos para recaudar fondos. Hacen honor a su vituperable pasado con actitudes ultraderechistas.

Mientras el Vélez Móstar es visto como el equipo del pasado y dirán algunos que no menos criticable régimen comunista (al parecer ahora que son capitalistas viven mucho peor, pero bueno) donde lo mismo jugaban serbios, que croatas, que bosnios, una abominación al parecer malvadísima y horrible. Se han tenido que hacer un estadio, que consiste en graderías móviles con tubos y tablones como las de los equipos de instituto de las películas americanas. No entran ni siete mil personas. No pintan nada en la liga bosnia.

Avatar de Usuario
ENNAS
moromielda
Mensajes: 256
Registrado: 12 Feb 2012 20:24
Ubicación: Mordor
Contactar:

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por ENNAS » 19 Abr 2015 18:51

Esta es la historia de dos moscovitas que a su manera fueron los padres del fútbol sóvietico, el mayor como fundador, jugador, entrenador y directivo del equipo más popular (un poco el Santiago Bernabéu ruso) y el otro jugador y entrenador de gran influencia en el fútbol moderno.

Debido al inmenso tamaño del país y a los acontecimientos allá sucedidos poca organización deportiva hubo a nivel nacional, cada ciudad tenía competiciones para equipos formados por trabajadores locales. Incluso los grandes organismos, el Ejército Rojo, la Policía o las Juventudes Comunistas preferían fundar distintas franquicias en cada ciudad, llamadas CSKA, Dinamo o Burevestnik, según la supraorganización del Partido a la que pertenecieran.

A nivel local las distintas factorías y los trabajadores sindicados formaban sus equipos, al menos al principio, luego las autoridades prefirieron redistribuir a estos equipos sectoriales conforme a su capricho. Un sólo equipo surgiría por iniciativa privada, la del famoso capitán de las selecciones de fútbol y hockey sobre hielo Nikolái Pétrovich Stárostin que juntó a un equipo de tenderos, patrocinado por los comerciantes de carne y que jugaba en terrenos de manufactureros del algodón. Al ser un equipo de nadie, pasó a ser el equipo de todos los que no se afiliaban al régimen. Por guardar las formas, pero a la vez como desafío al poder, el equipo se llamó Spartak en homenaje a la revuelta espartaquista en Alemania, que a su vez tomaba el nombre del célebre gladiador tracio Espartaco.

En unas competiciones coperas dominadas con mano férrea por el equipo de la policía, el Dinamo de Moscú, nuestro popular Spartak se convirtió en la oposición deportiva durante las primeras grandes purgas. Un hecho vital para la creación de la primera liga soviética consistió la gira de la selección vasca "Euzkadi" por la U.R.S.S. apabullando a varios Dinamos y perdiendo sólo uno de los nueve partidos que jugó, justo ante el Spartak.



El equipo de los Stárostin se convirtió en el gran dominador en enconada rivalidad con el Dinamo y como suele suceder en los regímes comunistas, los deportistas y dirigentes espartaquistas empezaron a ser objetivos de la temible NKVD. Sucedía que su malfamado director, Lavrentii Beria era, amén el presidente honorario de todos los Dinamo y seguidor asiduo del de Moscú, exjugador del Dinamo de su localidad natal Tiflis. Y guardaba memoria de la humillante derrota que le propinaron los cuatro hermanos Stárostin en una visita del Spartak a la capital armenia; Por su parte el ídolo Nikolái recordaba en sus memorias a Beria como un lateral izquierdo violento y marrullero.

Así que en una semifinal de copa entre el Dínamo de Tiflis y el Spartak de Moscú se desencadenó la tragedia, ganaron los moscovitas y el árbitro fué arrestado y ejecutado y el partido obligado a jugarse de nuevo. En vez de captar el mensaje, el Spartak volvió a ganar y ahí ya sí, Beria, desatado, hizo detener a todos los dirigentes del Spartak. Inventó todo tipo de cargos contra éllos pero al final sólo pudo probar que Nikolái y sus hermanos habían utilizado sus influencias para conseguir raciones extra de comida para sus deportistas durante la gran guerra patriótica.

No obstante los Stárostin fueron condenados a penas de diez años en distintos gulags. En una muestra de fatalismo ruso los desdichados se congratularon de su suerte, ser condenados a sólo diez años equivalía, en tiempos de las grandes purgas, a un veredicto de inocencia. Nikolái, con gran bonhomía, relata en sus memorias como resultó inusitádamente bien tratado en la decena larga de campos de trabajo a los que estuvo destinado; aquellos crueles y despiadados directores del NKVD adoraban el fútbol y ponían a la leyenda del Spartak a dirigir -ironías del destino- a sus respectivos Dinamos. Bendice su buena suerte por éllo contrapioniéndola a todos los demás represaliados, entre éllos alemanes y españoles huidos del nazismo y el franquismo, maltratados sin piedad y ejecutados a la menor oportunidad. ¡Así trataba la U.R.S.S. a los refugiados políticos!

Un nuevo e insospechado factor jugó a favor de Nikolái Stárostin. El hijo de Stalin, comandante de la Fuerza Aérea, se convirtió en su protector personal a cambio de que se hiciera cargo del equipo de la aviación. Su estancia en Moscú se puede tildar de desagradable envuelto en la pugna de poder entre el hijo y el favorito del tirano. Varias veces resultó detenido por el NKVD y liberado por los matones del heredero. Suplicó que se le permitiera abandonar la capital, como muestra de buena voluntad se ofreció a entrenar y presidir el Dinamo de la localidad natal de Lenin, Uliánovsk, en las riberas del Volga entre Kazán y Samara. Y y lo consiguió pero el implacable Beria no paró hasta volver a encerrarle en Kazajstán. Allí consiguió que el Kairat de Alma Ata se convirtiera en un referente deportivo.

La muerte de Stalin y subsiguiente ejecución de Beria permitieron que a los Stárostin se les restituyeran dignidad y honores. Nikolái volvió a presidir el Spartak, entrenó a la selección soviética y alcanzó el cargo de presidente de la federación de fútbol. Ni un ápice de resentimiento mostró, al contrario agradecía a todos los Dinamos -los archienemigos- toda la ayuda que le prestaron y sólo lamentaba la falta de interés político y cultura general de los jóvenes futbolistas.

¿Os parece si acá hago un alto y en lo que lo léeis voy escribiendo el próximo?

Para saber más, este PDF de Jim Riordan:

https://libcom.org/files/The%20Strange% ... 0Beria.pdf

Avatar de Usuario
ENNAS
moromielda
Mensajes: 256
Registrado: 12 Feb 2012 20:24
Ubicación: Mordor
Contactar:

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por ENNAS » 19 Abr 2015 20:18

No olvidéis leer el post anterior que es que he escrito dos seguidos en el mismo hilo.

Viktor Alexandrovich Maslov nació diez años después que Nikolái Stárostin, tuvo peor infancia, aunque ambos quedaron huérfanos de padre, y no llegó ni de lejos como deportista a los niveles del ídolo soviético. Era un centrocampista pulcro pero no muy distinguido en un tiempo de delanteros en el equipo de los trabajadores del metal, más tarde la reorganización stalinista le llevó a militar en el equipo de la factoría automovilísta Zil -especialista en berlinas de lujo para los jerarcas comunistas y camiones con aspecto de blindado que soportaran la ruda climatología local-.

El Torpedo de Moscú nunca salió del barrio portuario del Moscova y siempre se consideró un equipo de segunda respecto a los cuatro grandes de la capital, Spartak, Dinamo, CSKA y Lokomotiv. Pero tenía una cosa especial, una escuelita de fútbol para jóvenes que luego rapiñaban los otros cuatro grandes para sí. Viktor Maslov fue fundamental para tal cosa, cuando tras la gran guerra patriótica y ya como entrenador jefe del Torpedo valoró más la formación de chavales que los éxitos deportivos, que los hubo. Tan así como que renunció a su cargo al frente del equipo para pasar a las distintas filiales de la factoria justo ¡ay! cuando el Torpedo de Moscú reunió a su mejor generación.

Los centrales Ostrovsky y Shustikov, el volante ofensivo Gusarov, los delanteros Ivanov y Metreveli, pero sobre todo el Pelé blanco Eduard Streltsov, todos internacionales, oros olímpicos en Sidney'56 y clasificando por primera vez a la U.R.S.S. para un mundial, el de Suecia'58. Pese a éllo el Torpedo, tan talentoso como anárquico, ofrecía recitales para no ganar nada. Ahí se acordaron de su viejo jugador-entrenador Maslov.

Lejos de ser el típico sargento de hierro, Maslov era dialogante con sus jugadores, supongo que al estilo de la mayeútica socrática conseguía convencerles de sus ideas. Un formador más que un entrenador al uso. Su segundo paso por el Torpedo se tradujo en títulos y eso a pesar de que la iniquidad del régimen soviético condenó bajo falsos cargos a la estrella Streltsov a doce años de gulag. Bien pronto dió Maslov con el problema del equipo, faltaba un centrocampista que cimentara tan buenos elementos dispares, una proyección de sí mismo en el campo y lo encontró en el fútbol base del Torpedo, Valeri Voronin.

Voronin participó del triunfo soviético en la primera Eurocopa, el mundial de Chile, el subcampeonato contra España y el mundial de Inglaterra. Al contrario que Streltsov, no era un bon vivant ni un mujeriego, justamente por ahí llegaron los rumores, rehuía a las mujeres y se le veía en compañía de individuos poco recomendables. Si al delantero se le condenó por su estilo de vida occidental, al centrocampista se le marginó por la fundada sospecha de su homosexualidad. Streltsov volvería del gulag como un héroe, incluso la mujer que lo acusó de violación ponía flores en su tumba. Voronin, tras un accidente de coche que lo retiró del fútbol, resultó asesinado de mala manera.

Para aquellos entonces, principios de los sesenta, el Torpedo se había vuelto a desmbarazar de Viktor Maslov, en el fondo (pensaban) era la calidad de los jugadores lo que hacía grande al modesto equipo moscovita. Pero Maslov tenía una trayectoria y una fama y el Dinamo de Kiev terminó confiando en él. Y en esa época, entre 1963 y 1970, Maslov dió lo mejor de sí y se anticipó por poquito al fútbol tal y como hoy en día le conocemos. Siguiendo a los entrenadores-divo de la época insistió en las dietas y la preparación física. Hasta acá nada relevante.

Pero inventó el 4-4-2 que popularizaría Inglaterra en su mundial. E inventó el marcaje en zona y la presión en centro del campo que atribuimos al Ajax de Michels. El Dinamo de Kiev se convirtió en el primer equipo no moscovita en ganar la liga de la U.R.S.S. Por cariño y por su avanzada edad, Maskov prefirió volverse por tercera vez al Torpedo. Pero dejó sentadas las bases del equipo ucraniano. Valeri Lobanovski un extremo izquierdo muy descontento con su 4-4-2 resultó ser su mejor sustituto en el banquillo y su heredero Oleg Blokhin uno de los mejores jugadores de los setenta.

En una carrera contrarreloj el Dinamo de Kiev superó en títulos a su homónimo moscovita y al Spartak. Pero lo hizo a mediados de los ochenta, cuando ya era todo distinto. Ni un pero -por calidad futbolística- a aquellos grandes del telón de acero, tal que el Dinamo de Kiev, el Estrella Roja de Belgrado o el Steaua de Bucarest, pero no eran producto de una evolución natural. Eran el intento de las dictaduras comunistas de amoldarse al modo occidental. Esos equipos se formaron en base a fichajes, no multimillonarios pero si forzados por el gobierno, eso sí tuvieron buen cuidado de no patrocinar a algún equipo asociado al aparatchik sino a los supuestos outsiders.

Para saber más:

http://www.thehardtackle.com/2013/vikto ... -football/

http://www.footymatters.com/articles/wo ... snt-there/

¡OJOCUIDAO! Broma machista.

Dicen que los padres de Blokhin eran atletas especialistas en velocidad, de casta le viene su rapidez en el juego:



Lo que no sabréis es que también conocéis a su hija:

Imagen

Avatar de Usuario
ENNAS
moromielda
Mensajes: 256
Registrado: 12 Feb 2012 20:24
Ubicación: Mordor
Contactar:

Re: Odio Eterno Al fútbol moderno

Mensaje por ENNAS » 02 Sep 2015 15:48

Steve Archibald (Glasgow, 1956) parece ser que empezó jugando al fútbol en su barrio de Ferhill. No debía desempeñarse con suficiente brillantez como para atraer la atención de los equipos de la ciudad, pero sí como para llamar la atención del joven entrenador del East Stirlingshire, Alex Ferguson, allá en la Segunda escocesa (tercera categoría profesional). Archibald llegó a jugar un único partido. Ese fué su inicio en el fútbol profesional. Furious Fergie se marcharía al histórico St. Mirren, entonces en horas bajas, llevándole hasta la Premier; Archibald volvería a los alrededores de Glasgow para jugar de centrocampista en el modesto Clyde un equipo formador de jugadores para otros más importantes.

Imagen

Corría el año 1978 cuando Alex Ferguson, tras mucho pensárselo, rechazarlo el año anterior y sobre todo ver que no le llegaba una buena oferta de Inglaterra, decidió aceptar entrenar al Aberdeen F.C., sempiterno representante de las Tierras Altas. Un equipo importante, que presumía de no haber bajado nunca de la máxima categoría, de jugar desde su fundación en 1903 en el mismo estadio de Pittodrie pero que sólo había ganado una Liga y dos Copas en toda su historia. Ya antes de la llegada del futuro Sir, los rojos habían hecho una gran inversión contratando al extremo edimburgués Gordon Strachan, pero su menudo físico le llevaba de lesión en lesión; Ferguson por su parte se trajo más jugadores, algunos de sus antiguos clubs y entre éllos Steve Archibald.

Imagen

Aparte de la explosión de Strachan como gran estrella -y quizá a causa de éllo- Ferguson consideró recolocar a Archibald en la posición de delantero. Y la cosa funcionó lo bastante bien como para que el Aberdeen ganara su segunda liga en 1980, veinticinco años después, remontándole diez puntos de desventaja al Celtic y aventajándolo por uno (en tiempos de dos puntos por victoria) gracias entre otras cosas a dos victorias a domicilio en el Celtic Park (la liga escocesa se juega a doble ronda de ida y vuelta). Archibald con unos magros doce goles resultó el máximo goleador del equipo, que no de la competición y con eso se ganó el traspaso al opulento Tottenham Hotspurs.

Se perdió la edad dorada del campeón highlander, el de la rocosa y brutal defensa de Leighton, McLeish y Miller, los ataques desaforados por las bandas dirigidos por Strachan (hasta el 84 en que fichó por el Manchester United y le sustituyó Bett) y una delantera rápida, móvil e intercambiable entre cuatro jugadores Black, Hewitt, McGhee y Weir. No es que jugaran bien, pero eran sólidos y rápidos. Dos ligas más en 1984 y 1985, cuatro copas 82, 83, 84 y 86 y el momento cumbre de sus vidas cuando ganaron la Recopa del 83 a todo un Real Madrid en el embarrado Ullevi de Goteborg. Con tal alegría recuerdan la gesta que casi ni mencionan que también ganaron la supercopa al Hamburgo. No se han vuelto a ver en semejante tesitura, desde que Ferguson marchó al Manchester United sólo han ganado una copa escocesa.

Imagen

Mientras en Londres, en el lujoso equipo asociado a los judíos de la City, Steve Archibald se hacía un hueco en la delantera como acompañante del ariete tanque de turno Crooks o Falco. Les suministraba balones un centro del campo hiperpoblado por jugadores muy técnicos, los argentinos Ardiles y Villa, Hazard, Hoddle, Mabbut, Gary Stevens y el extremo irlandés Calvin. Como es típico de este club londinense, tanto fichaje de campanillas no les convirtió siquiera en el mejor equipo de la capital, pero por lo menos en aquellos entonces se dignaban en ser competitivos y ganar algo, dos copas de Inglaterra seguidas en el 81 y el 82 y la UEFA del 84 al Anderlecht. El escocés figura como máximo goleador del equipo en tres de las cuatro temporadas que jugó para los de White Hart Lane y de hecho consta como máximo goleador de la liga en el 81. Pero a su estilo, con apenas veinte goles. Era, quizá por sus inicios como centrocampista, más jugador de equipo que goleador. Un Kluivert o un Benzemá pero con poco físico y tendencia a la barriguita cervecera.

Imagen

Todo esto le valió un puesto, no siempre de titular al lado de la gran figura del fútbol escocés, Kenny Dalglish, en la delantera de la selección del cardo, que vivía su época más esplendorosa con cinco clasificaciones mundialistas consecutivas de 1974 a 1990. Archibald estuvo en España y saltó como suplente para anotar el quinto gol de Escocia ante la modesta Nueva Zelanda, sufrío en el campo el despliegue brasileño que los eliminó por diferencia de goles y jugó el intenso empate contra la U.R.S.S.

Imagen

A resultas del terremoto Maradona que dejó un rastro de cenizas y amarguras a su paso por Barcelona, la impresentable directiva del Barça, falta de criterio como de costumbre, decidió imitar el estilo británico del campeón Athletic de Bilbao. Así pues, un valorado y joven técnico inglés pese a su corta carrera, Terry Venables, se hizo cargo de la silla eléctrica que era el banquillo blaugrana. La directiva quería emplear el dineral oficial y bajo cuerda recibido del Nápoles por Maradona en fichar un nombre de relumbrón Völler o preferentemente Hugo Sánchez. Venables se obcecó en traer al no muy conocido Archibald para rechinar de dientes de todo el culerío, creo que hasta el día de hoy andan dándose cabezazos contra la pared por no fichar al mexicano.

Y sin embargo, y una vez más en su primera temporada, Archibald se esmeró. Contra todo pronóstico aquel Barcelona oscuro y trabajador se llevó la liga con diez puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid de Hugo, doce sobre el vigente campeón Athletic y el Sporting de Gijón y diecisiete sobre la aún bisoña Quinta del Buitre. El escocés volvió a ser máximo goleador de su equipo con quince goles, a cuatro del pichichi Sánchez.

Imagen

La segunda temporada, ya en la treintena, ya renqueante, Archibald no la jugó al completo, pero resultó vital para las sufridas pero dulces no-victorias blaugranas en la Copa de Europa. En aquellos tiempos de sorteos puros, mientras el Madrid lograba gestas heroícas para ganar en la UEFA y el Atlético se presentaba solvente en la final de la Recopa, un Barça gris y sufrido, más italiano que inglés penaba frente a rivales de entidad. En primera ronda frente al Sparta de Praga consiguieron un 1-2 en la capital checa, pero a la vuelta en el Nou Camp a los ocho minutos ya perdían 0-1, menos mal que aguantaron el resultado. En segunda ronda el Oporto que sería campeón la suigiente campaña perdió 2-0 la ida, pero a la hora de juego ya había enjugado esa diferencia en Das Antas y ahí apareció Archibald para colar el gol salvador para una derrota por tres a uno. El vigente campeón Juventus era el siguiente visitante y perdió por sólo 1-0; en el Communale de Turín Archibald anotaría su último gol para un empate a uno. Las semis Archibald no las jugó, el Barça se llevó una paliza en Gotemburgo 3-0 y tuvo que remontar e irse a los penales para pasar a la final.







Ya véis el nivel: dos eliminatorias pasadas por el valor del gol fuera de casa, otra por la mínima y la última por penales. No daba, pienso yo con el paso de los años, para la histérica alegría que se desató, que si vamos a ganar de calle, que si tres equipos españoles en las tres finales, que si el Mundial es nuestro y demás. A la larga sólo el Madrid cumplió; el Atleti resultó barrido del mapa por la selección soviética disfrazada de Dínamo de Kiev y el Barcelona ¡ay, el Barcelona! es que no le entraba nada contra el Steaua de Bucarest. Qué exasperación. Archibald jugó su último partido para los culés.

Siguiendo con el ambiente deprimente, en el mundial de México la selección escocesa dirigida por Alex Ferguson decía adiós a una época "exitosa" si por tal entendemos hacer grandes partidos (y otros horripilantes) y no pasar de la primera fase. Con Furious Fergie, éso cambió, Escocia siguió siendo un equipo de relleno en los ochenta y noventa, pero no volvió a jugar ningún buen partido. 0-1 contra Dinamarca, 1-2 contra Alemania, en el único partido que jugó Archibald y empate a 0 con Uruguay. Y qué decir del siglo XXI, no se han clasificado para nada y eso que se han rebajado a admitir jugadores ingleses que tengan algún antepasado escocés.

Imagen

Archibald y Schuster no fueron inscritos por el Barcelona la siguiente temporada, aunque el carácter dócil del escocés le permitió ser reincorporado en sustitución del malhadado Hughes para formar pareja con el goleador Lineker. Al año siguiente ni éso. La directiva del Barça, como siempre plagiando éxitos ajenos, dado que triunfaba el Madrid de Beenhakker decidieron traer a otro neerlandés y el resto es historia. Archibald marchó silencioso para jugar con el equipo católico de Edimburgo, el Hibernian, volvió a Barcelona para ayudar al Español a subir a primera en el 90 y prácticamente se retiró en el St. Mirren la temporada siguiente. En 1992 estaba ya tan cascado que no pudo jugar en ningún equipo aunque mató el gusanillo peloteando en competiciones menores de Escocia e Irlanda.

Imagen

Por contar algo alegre, la figura de aquel Aberdeen, Gordon Strachan, al que habíamos dejado en el Manchester United en 1984 se reunió con el técnico Alex Ferguson -vital para ambos jugadores- en 1986, tres temporadas después la reconversión del equipo echó a todos los veteranos para apostar por los Fergie Boys. El pequeño Strachan recaló en la división inferior, en el histórico Leeds United, lo ascendió a primera, y con la ayuda de Eric Cantona le hizo ganar una liga al Manchester. Lo que se tuvo que reir ese día el viejito que ya no valía. Al año siguiente se fundó la Premiership y lo que vino después ya os lo sabéis.

Imagen

Steve Archibald, mientras daba sus últimas patadas en el St. Mirren recomendó y gestionó el traspaso de su ex-compañero Víctor Muñoz desde la Sampdoria. Ahí empezó su carrera como agente de futbolistas entre Barcelona y las Islas Británicas. Se ofreció como entrenador-jugador para el East Fife escocés y casi lo asciende a primera (la segunda categoría escocesa) en 1995. Tras otro parón y estancia en Barcelona, volvió a sus tierras para una aventura que podemos decir ejemplar para explicar el fútbol.

Resulta que el modesto Airdrieonians de la primera escocesa había tenido muy buenas campañas a inicios de los años noventa, cegados por el éxito decidieron construir un estadio más grande y se arruinaron, para el año 2000 estaban en concurso de acreedores y Steve Archibald se hizo cargo de la fianza esperando y prometiendo encontrar socios inversores con una mejora deportiva. La mejora llegó de la mano de los cinco jugadores españoles que se trajo, el equipo casi asciende a la Premier, el estadio estaba hecho, pero ningún inversor apareció. En el 2001 el Airdrieonians dejó de existir.

Imagen

Responder

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro