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Gandalfini
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Re: Ensayos

Mensaje por Gandalfini » 01 Feb 2010 23:23

Sobre el arte y el porqué de escribir, Ray Bradbury tiene un ensayo agradable titulado Zen en el Arte de Escribir. Para los que disfruten de sus libros y más que nada, de la forma de mimar que tiene este señor a lo que escribe, se lo recomiendo.

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Miss Lunatic
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Re: Ensayos

Mensaje por Miss Lunatic » 02 Feb 2010 13:58

Gandalfini escribió:Sobre el arte y el porqué de escribir, Ray Bradbury tiene un ensayo agradable titulado Zen en el Arte de Escribir. Para los que disfruten de sus libros y más que nada, de la forma de mimar que tiene este señor a lo que escribe, se lo recomiendo.


Gracias, me lo apunto en mi lista de pendientes.

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dunker
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Re: Ensayos

Mensaje por dunker » 02 Feb 2010 14:47

Miss Lunatic escribió:se pasan buenos ratos donde menos se lo espera uno (guiño para dunker)



¿KDD en un baño para minusválidos?

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ENNAS
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Re: Ensayos

Mensaje por ENNAS » 29 Nov 2014 09:48

La derrota del pensamiento. Alain Finkielkraut, 1987.

El polemista francés desarrolla con más amplitud la célebre cita de Isaac Asimov en la columna del Newsweek de enero de 1980: «Existe un culto a la ignorancia en los Estados Unidos: siempre lo ha habido. La presión del anti-intelectualismo ha ido constantemente abriéndose paso a través de nuestra vida política y cultural, alimentado por la falsa noción de que la democracia significa que "mi ignorancia es igual de válida que tu conocimiento"»

Más centrado en Europa identifica el fracaso de la educación como una reacción contra la Ilustración, a partir de la cual la cultura se va distanciando cada vez más del pensamiento y cayendo en el sentimentalismo y la irracionalidad.

«Para el ignorante la libertad es imposible. Al parecer así lo creían los filósofos de las Luces. No se nace individuo -decían-; se llega a serlo, superando el desorden de los apetitos, la mezquindad del interés privado y la tiranía de los apriorismos. En la lógica del consumo, por el contrario, la libertad y la cultura se definen por la satisfacción de las necesidades y, por lo tanto, no pueden proceder de una ascesis. La idea de que el hombre, para ser un sujeto por completo, debe romper con la inmediatez del instinto y de la tradición, desaparece de los propios vocablos que eran sus portadores. De ahí la crisis actual de la educación. La escuela, en su sentido moderno, ha nacido de las Luces, y muere hoy al ser puesta en cuestión. Se ha abierto un abismo entre la moral común y ese lugar regido por la idea extravagante de que no existe autonomía sin pensamiento, y no existe pensamiento sin trabajo sobre uno mismo.»

Distingue entre dos peligros para la razón y el entendimiento, por un lado la banalización del consumismo que reduce a la pose irónica, hipercrítica y descreída la mayor parte de la producción cultural, por otro lado, las líneas rojas que se trazan alrededor de las intocables tradiciones culturales; el resultado es:

«Así pues, la barbarie ha acabado por apoderarse de la cultura. A la sombra de esa gran palabra, crece la intolerancia, al mismo tiempo que el infantilismo. Cuando no es la identidad cultural la que encierra al individuo en su ámbito cultural y, bajo pena de alta traición, le rechaza el acceso a la duda, a la ironía, a la razón -a todo lo que podría sustraerle de la matriz colectíva-, es la industria del ocio, esta creación de la era técnica que reduce a pacotilla las obras del espíritu (o, como se dice en América, de entertainment). Y la vida guiada por el pensamiento cede suavemente su lugar al terrible y ridículo cara a cara del fanático contra el zombie.»

Se puede leer acá:
http://filosevilla2011.files.wordpress. ... iento2.pdf

Iron Kingdom: The Rise and Downfall of Prussia, 1600-1947. Christopher Clark, 2008.

Me busqué este libro por un halagador comentario que hizo Carlos Jenal en La Página Definitiva.

http://www.lapaginadefinitiva.com/2014/ ... her-clark/

Y he de decir que es tan bueno como promete. Sólo llevo medio libro pero va explicando el antiguo modelo alemán de crecimiento más basado en los terratenientes industriosos que en los burgueses comerciantes. Esto fue producto de al menos dos factores, uno religioso y otro económico.

El religioso consistió en que la monarquía calvinista para dividir a sus súbditos luteranos introdujo a un movimiento radical del luteranismo, el pietismo, que reprochaba a sus correligionarios el excesivo gusto por la ceremonia: Más ética y menos dogma, era su lema. En una exposición linda y edificante nos cuenta la historia de August Hermann Francke, que empezó creando una bolsa para pobres pero la invirtió en dar una educación práctica a las clases más desfavorecidas, un poco como haría Don Bosco en el norte industrial de la Italia decimonónica. El éxito fue tal que llegó a montar una Universidad, y ésta a editar e imprimir todo tipo de libros, no sólo piadosos, hasta acaparar todo el mercado editorial germanoparlante, eso entre otros negociados como cervecerías, farmacéuticas y otros oficios manuales a los que sus pupilos habían llegado a ascender. Vamos, que creó un imperio como el del grupo PRISA, igualmente subvencionado y dependiente del humor de Su Majestad, pero con vocación misionera por inculcar "austeridad, eficiencia y disciplina" no sólo en Prusia sino entre todos los luteranos del Viejo y Nuevo Mundo.

Otro punto menos desarrollado pero curioso por lo extrapolable a nuestros tiempos es cómo la puesta en marcha de un impuesto progresivo que gravaba más a los terratenientes para satisfacción de los burgueses, terminó derivando en el auge de la producción agraria en detrimento de las ciudades. Que pese a la voluntad niveladora del impuesto, los terratenientes se hicieron aún más ricos y los burgueses se empobrecieron, vaya. Esto fue debido a que los latifundistas dejaron de vender la materia prima a los artesanos de las villas para pasar a fabricar sus propios productos elaborados, cuyos excedentes -libres de impuestos- vendían en las poblaciones hundiendo con ello al pequeño comercio local.

Destaca mucho esta "huelga de celo" de la nobleza prusiana si la comparamos con el tradicional absentismo de la española siempre dada a dejar las tierras sin cultivar con tal de no pagar impuestos. Claro que en Prusia la corrupción se combatía con juicios sumarios, nada de hacer la vista gorda o "multita y bronquita", directamente ahorcamiento público del corrupto para escarmiento suyo y edificación del resto. Ante lo cual, embargado por la emoción, solo me cabe decir ¡Viva Prusia!

http://qmahistory.weebly.com/uploads/6/ ... topher.pdf

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